Maldito Sabina

Malditos sean los bienes gananciales,
los sostenes a guisa de trincheras,
los penes con tres puntos cardenales,
la meca que divide tu cadera.
     
                               Malditos sean

los que reman a favor de la corriente,
los que limitan el libre albedrio.
los que arriesgan solo cuando ganan,
los "si yo no follo va la puta al rio"

                              Malditos sean

el forunculo, el sida, la jaqueca,
el tornado, el tifon, los huracanes,
los fondos de inversion con hipoteca,
los Clark Kent (c´est à dire, los supermanes)

                             Malditos sean

las lluvias de verano en los inviernos,
los atajos mas largos que el camino,
los verdaderos falsos testimonios,
las que piden azucar al vecino.

"Solo por joderlos"

Mi corazón esta a los saltos!
Cuantas veces mi esperanza será puesta a prueba?
Por cuantas pruebas tendrá ella que pasar?
Todo eso que esta ahí en el aire, cuentas que vuelan tupidas de dinero, de mi dinero, de nuestro dinero que reservamos arduamente para educar a los niños más pobres que nosotros, para cuidar gratuitamente de la salud de ellos y de sus padres.
Ese dinero viaja en las valijas de la impunidad y yo no puedo más.
Cuantas veces, mi amigo, mi niño, mi confianza va a ser puesta a prueba?
Cuantas veces mi esperanza va a esperar la comunión?
Es cierto que los tiempos difíciles existen para perfeccionarse y aprender, pero no es bueno que la mentira de los políticos venga a fregarnos las narices.
Mi corazón esta oscuro.
Y la luz esta en las cosas simples, regadas desde chico en los concejos de mi padre, de mi madre, de mis abuelos y todos los justos que los precedieron.
“ NO ROBARAS!!!”
“DEVUELVE LOS LAPICES EN EL COLEGIO”
“ESE CUADERNO NO ES TUYO “
Y en lugar de eso, tantas excusas sucias y torpes tengo que escuchar. Hay un HABEAS-CORPUS PREVENTIVO, cosa de la cual nunca había escuchado hablar, y sobre lo cual mi pobre lógica todavía insiste: ese es un tipo de beneficio que solo le interesa a los culpables.
Pues bien, joderan conmigo, con la vieja y fiel fe de mi pueblo sufrido, entonces ahora yo voy a joderlos: mas honesto aun voy a ser. Solo por joderlos!
Me dirán:
- Deja de ser idiota, desde el primer hombre aquí que todo el mundo roba.
Y yo les diré:
-No me importa! Será ese mi carnaval. Voy a confiar más, una y otra ves. Yo, mis hermanos, mis hijos y mis amigos. Vamos a ser honestos porque la gente debe recibir lo justo, jugar limpio. Con el tiempo la gente va a conseguir ser libre, éticos y van a cambiar.
Me dirán:
- Es inútil, todo el mundo aquí es corrupto, desde el primer hombre que piso América”
Y yo les diré:
- No lo admito!!! Mi esperanza es inmortal!
Y lo repito oyeron? INMORTAL!!!
Yo se que no puedo cambiar el comienzo, pero, si la gente quiere, se que se puede cambiar el final.


ATENCION:
Este texto es la interpretación libre del texto en portugués ”só de sacanagem” de la Escritora brasilera Elisa Lucinda
Esto no es una traducción, pues hay palabras que no tienen un equivalente en el idioma castellano.

CUANTO TE PAGAN POR IZAR LA BANDERA ?


Somos el miedo de los gobiernos que mienten en nombre de la verdad. El miedo del poder militar, económico y jurídico que impide la comunicación humana de pueblo a pueblo. Somos el miedo de la soberanía de los piratas del mundo que mutilan el estado de ánimo e impiden las emociones reveladoras.

Somos el miedo del poder de los déspotas que reside en mecanismos impersonales. El miedo de las estructuras burocráticas que desalientan las conductas exploratorias. El miedo de las grandes fortunas que se robaron de los derechos naturales. El miedo de los centros de poder que amenazan con la destrucción total. El de esos varones sensatos y “prácticos” que desean dejar su huella en la historia y creen solamente en lo que pueden forzar y controlar.

Somos el miedo de quienes nos adiestran a ser corteses cuando alguna institución nos pisotea. El miedo de quienes temen a los cambios pues su status depende de la rutina y del tiempo de otras personas. El miedo de las tecnologías caprichosas que nos obligan a valorarlas adoptando siempre sus supuestos básicos.

Somos el viejísimo miedo agazapado en todos los rincones del Imperio y estamos encantados ¡ENCANTADOS!

Carlos Solari

Juventud, divino tesoro


A veces recuerdo cierta etapa de mi vida, en las que adolecía de muchísimas cosas y me jactaba erróneamente de tantas otras, de que tenía convicciones políticas y militaba en un centro de estudiantes. En esos días todo parecía mas fácil, había cierto espíritu anarquista en mi, tenia la energía, el rock & roll e ideales de revolución, creía que podía cambiar el mundo…
Pero vivía chocando contra las paredes y siempre me preguntaba que si al Quijote no lo mato un molino.
Recuerdo que después de cada derrota existía un lugar, un refugio secreto que me devolvía las energías, para poder seguir luchando, ese lugar era en el fondo de una galería comercial en el barrio de Flores, el barrio del “Angel Gris “. En esa galería funcionaba un local dedicado a la música y su dueño tenia la extraña costumbre de pegar poesías, escritos y cuentos cortos en su vidriera, fue así que conocí las letras de Palo Pandolfo,Alejandro Dolina, Andrés Ciro Martínez, Eduardo Galeano, Emir Kusturica y descubrí también a un Cortazar revolucionario (más allá de lo fantástico).
Pero hubo un texto que permaneció mas que todos en la vidriera, un texto inédito de un tal Carlos Solari, cantante del mítico grupo de rock argentino Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ese texto fue para mí la fuente de la juventud. Estaba extasiado, me maravillaba al contemplar la forma simple, pero violenta de expresar sus ideas, el filo de sus palabras y la concordancia con mis propios ideales. Ese texto se llama “ Cuanto te pagan por izar la bandera? “ (y se puede leer en el siguiente post).
Hoy en día, ya pasados unos cuantos años, el tigre que habitaba en mi, se hizo vegetariano, no pido a gritos que me den la razón pero demuestro mis razones en silencio. Aun me causan gracia ciertas ideas de mi adolescencia, pero mantengo intactos los ánimos de revolución… pero esta vez quiero una revolución distinta, una revolución que incentive el intelecto, una revolución secreta.
Después de muchos años de rodar por el mundo, de ver a muchos creerse el cuento de Piter Pan y querer ser jóvenes eternamente (absurdamente). Yo encontré el secreto de la juventud eterna en las palabras, a pesar de los años que han pasado, aun renuevo mis energías en mis fuentes.

the emptiest of feelings *


Que conhece a entender, eu não explicam

Pues voy a revelar mis sentimientos

Je t'aime perpetuellement, avec l'âme

Against time, destination or death


Despertar ao teu lado, para sempre

Deshacernos del mundo en cada vida

Rendirte hommage tous les soirs

Reborn on your chest, every day


E para chegar ao pôr-do-sol

Caminar prises de votre part

And the universe conspires to our advantage


E se me considerem pelos meus erros

Vous le savez, je ne suis pas mal

I am a prisoner of my feelings


* Este poema fue escrito en los idiomas necesarios para dar a entender lo que se entiende.

Desamor

Hoy no recuerdo cuando fue la primera vez que la vi, quizá la esencia estuvo antes y la primera vista fue un recuerdo.


Eternamente joven y brillante

Hoy ya sin ti se va de mí la vida

Corazón mío, estrella que se apaga

Con un sabor amargo a despedida


De un oscuro presente soy testigo

De un oculto pasado prisionero

Tormentas de recuerdos escondidos

Ebrio de soledad y desconsuelo


Desandando los pasos que me llevan

Ignorando las leyes de este juego

Caer desde la sima a lo mas hondo

Prometiéndole amor a quien no debo


Esperando fantasmas que no llegan

Masticando tristeza por heridas

Voy bajando invisibles escaleras

Y descontando minutos a mi vida

De mis sueños - 2

A veces me suceden cosas un poco difíciles de contar, en parte por ignorar las palabras y las formas correctas de transcribir sentimientos y en parte para pasar por cuerdo entre tanta locura.
Cuando tuve la ocurrencia de contar ciertos sueños, de esos que no son dulces, sabia que había situaciones difíciles de describir, así que necesito hacer de esto un ejercicio de imaginación colectiva. No les pido que intenten explicar los hechos y tampoco un análisis de las causas de estos, solo les pido que se los imaginen un poco.
Esto me sucedió en mis años de exilio, en una casa a la que nunca me acostumbre a pesar del mucho tiempo que viví en ella.
Después de una larga y agotadora jornada de trabajo, había llegado por fin a casa y después de realizar una gran cantidad de actividades molestas y engorrosas como bañarse, elegir ropa para hacer nada, ir al almacén a procurar la cena, cocinar, comer y por ultimo lavar los platos, decidí ver un poco de televisión ya que estaba solo en casa.
Elegí una película de policías(muchos tiros y poca puntería) con un protagonista rubio que no recuerdo si era Nick Nolte o Rugter Hauer y me acosté en un sillón de tres cuerpos tapado con un acolchado a disfrutar la velada.
Hasta aquí todo resultaba normal, pues esto formaba parte de mi rutina.
Fue entonces que comenzó la batalla entre el sueño y la vigilia, por momentos tenia toda mi atención puesta en la TV y recuerdo secuencias claras de la película y por momentos me ganaba la apuesta el sueño y sentía que los ojos se cerraban. A mitad de la película perdí la noción del tiempo y los hechos reales se mezclaron con los imaginarios.
Al abrir los ojos vi al protagonista de la película correr en persecución de alguien, escuchaba una voz que decía "detente ahí", pero lo curioso es que la voz venia de la calle, en ese momento tuve la sensación de que la TV se alejaba de mi, cerré los ojos y entonces volví a la oscuridad y el silencio.
En otro intento por despabilar, abrí los ojos y escuche otra vos que me hablaba, me decía que ya era tarde, entonces vi una figura parada delante de la TV que no pude reconocer. De un salto me senté en el sillón y mire a todos los rincones de la habitación... estaba solo en casa?
A mitad de la noche desperté y la casa estaba en silencio, de alguna manera la TV se había apagado y decidí que era mejor dejarme llevar por el sueño que averiguar por que demonios la TV estaba apagada.
Y fue ahí donde tubo lugar uno de los sueños mas extraños de mi vida, fue quizá el sueño mas breve pero el mas intenso.
Desperté exaltado en el sillón, con esa extraña sensación de que se hace tarde para ir a trabajar. Por la ventana entraban rayos de sol de un color rojizo, estaba amaneciendo, me puse de pie, de espaldas al sillón y se me ocurrió prender la TV para ver la hora, al darme vuelta y llevar mi vista hacia el sillón, valla sorpresa, me vi a mi mismo acostado en el sillón, dormido profundamente. En ese momento me invadió el miedo desperté nuevamente y me senté en el sillón, al girar la cabeza me vi de nuevo fuera de mi, esta vez permanecí en silencio unos segundos obserbandome, cerré los ojos con fuerza y tuve la sensación de desvanecerme, de sentirme liviano, de apagarme.
Al despertarme estaba transpirando, sentí el corazón latir con fuerza y mire a alrededor, todavía era de noche, la TV seguía encendida y el protagonista de la película corría en persecución de alguien mientras gritaba "detente ahí"...
En ese momento mil cosas pasaron por mi mente, recordé un dicho popular que dice “ Quien sueña con su muerte, no despierta” y sentí que había escapado, que había ganado una batalla en una guerra que ya esta perdida.
Así que decidí dejar la realidad en sueños y seguir con el sueño de estar vivo.

Evolucion


Las leyes de la selva están cambiando, el rey ya no es mas el león, ahora manda el dinero. Los animales más inteligentes demuestran cada vez más actitudes cercanas a la locura, cada vez hay más actos de violencia impulsiva, matar por matar, no para sobrevivir. Las comunidades que siempre demostraron las grandes ventajas del trabajo en equipo hoy predican el egoísmo, hay un IPOD para cada hormiga, para cada avispa.

Los cachorros de antes necesitábamos de compañía para llevar adelante nuestros juegos y aventuras en esta selva, nos divertíamos corriendo, saltando, escondidos o simplemente hablando, por suerte hoy en día los niños no necesitan de nadie, se divierten solitos matando en los videojuegos y así crecen con las ideas globales impuestas de lo peligroso que ser de tal país o de tal color y que creer en tal religión es ser terrorista.

Desde hace ya tiempo que hemos descuidado los principios básicos para la vida en la selva, pero la naturaleza es sabia y va a seguir evolucionando, pero esta vez los cambios se van a dar de forma violenta. Los parásitos se reproducen a mayor velocidad que los animales y ellos van a ser los encargados de limpiar la selva, no es seguro que esta ves las cosas vallan a salir bien, quizás esta vez escondamos la alfombra debajo de la basura, esta vez las raíces derribaran el árbol. Los cambios se darán al revés, los mas débiles, los mas pobres, los excluidos unirán sus fuerzas y si es necesario destruirán la selva.

No veo la manera de detener los cambios, la única defensa es esta, Internet. La red es responsable de la mayor revolución de revoluciones en la historia de este mundo, ha otorgado mas libertades que las que cualquier animal haya soñado jamás y las hemos aplicado de las peores formas, destruyendo las reglas ortográficas, difamando, robando, saboteando derechos y de mil maneras mas. Pero a la vez nos da la posibilidad de expresarnos sin censuras.

Internet le da la posibilidad a cada mono de tener un revolver… y yo estoy aprendiendo a manejar el mío.

De mis sueños - 1


Antes de contar los hechos es necesario aclarar que todo esto no es producto de mi imaginación y es preciso describir ciertas causalidades. Yo estaba viviendo en otro país, lejos de mis amigos y familiares, llegue al exilio buscando digerir cierta separación (que de momento era temporal y hoy es definitiva). Al principio se hizo difícil, pero el rodar cotidiano me fue dando un poco mas de aire para salir del pozo. Cambie mi vida citadina por la calma de un pueblo y aunque me causaba un poco de gracia cierta inocencia que caracterizaba a su gente me resultaba agradable.

El tiempo transcurrió y después de varios meses de bajar revoluciones, ya me sentía a gusto con el ritmo de vida, con las nuevas amistades y con las distancias cada vez más grandes.

Pero había un lugar al que todavía no lograba adaptarme, me desvelaba la cama, no conseguía conciliar el sueño. Me resultaba un tanto incomoda la habitación, su gran ventanal por el que se proyectaba la sombra de los árboles desde el patio de la casa, el frió que se tornaba espeso y por las noches el silencio llegaba a asustarme.

Todo esto sucedió una noche de invierno, me había acostado tarde como siempre y por causa del frió, me tape la cabeza con la almohada pero no lograba apagar mi conciencia y me encontraba en la frontera entre el sueño y la vigilia.

Fue entonces, cuando estaba a punto de dormirme, que percibí una presencia extraña en el dormitorio, me destape la cabeza y permanecí en silencio observando cada uno de los rincones desiertos, me levante y encendí las luces, en el patio las sombras del árbol estaban quietas y el silencio dominaba la escena. Decidí entonces reanudar mis intentos de sueño, volví a taparme la cabeza con la almohada ya que el frió dolía en la piel, pasaron unos largos minutos hasta que me invadió otra ves la idea de que alguien me observaba, pero esta vez mis sospechas se confirmaron cuando escuche un murmullo dentro del dormitorio. Me invadió el pánico y no me anime a destapar la cabeza. Fue entonces que el murmullo se transformo en voz y escuche con claridad que una niña se preguntaba -¿Ya es hora?

Ahora el frió invadía todo mi cuerpo y el miedo me paralizaba, me costo mucho tomar coraje para destapar mi cabeza, pero la voz de la niña se había callado y el silencio me asustaba aun mas. Al levantar mi cabeza descubrí que no estaba solo, en un rincón del dormitorio había una niña que contemplaba sus manos en silencio, quise hablar pero de mi boca no salían las palabras y en ese momento, cuando comenzaba a faltarme el aire, la niña levanto la cabeza y me observo un instante - ¿no es aquí? - pregunto con vos triste, me miro a los ojos y me dijo – perdón – entonces su imagen se desvaneció a través de la pared.

Al despertarme, me encontré parado en living de la casa, mi corazón iba mas rápido que el reloj y me costaba respirar.

Unos meses después reconocí la cara de la niña en un cartel que decía:

“Se busca Ana Paula Graña, desaparecida a la salida de un local bailable de Punta del Este el 23 de diciembre del año 2000.”

Perfeccion poetica. (solo para entendidos)


Zipper Sonnet

de arriba abajo o bien de abajo arriba
este camino lleva hacia sí mismo
simulacro de cima ante el abismo
árbol que se levanta o se derriba

quien en la alterna imagen lo conciba
será el poeta de este paroxismo
en un amanecer de cataclismo
náufrago que a la arena al fin arriba

vanamente eludiendo su reflejo
antagonista de la simetría
para llegar hasta el dorado gajo

visionario amarrándose a un espejo
obstinado hacedor de la poesía
de abajo arriba o bien de arriba abajo

Julio Cortazar.

PD: releer desde abajo hacia arriba

Cartas de amor


Una mañana mas sin adicciones, ya hace tiempo que te deje dejarme y todavía no consigo volver a la esencia.

Decidí alejarme, tomar distancia para ver mejor las cosas y así poder resolver mi vida con la certeza de haber echo lo correcto. Pero existen lazos que no se pueden romper, alguien dijo una vez que cada hombre es una isla, trazamos puentes que nos comprometen con la vida y eso es lo que nos aleja de la verdad.

Después de recorrer un largo camino, se hace muy difícil volver, desenamorarse, no existen formulas mágicas, pociones de olvido ni dietas que ayuden al espíritu a recomponer sus ilusiones de ser.

Probé el método correcto para olvidar, me fui del país, no hable mas con los amigos en común, duplique la apuesta saliendo con otras mujeres y hasta llegue a creerme mis mentiras.

Y me dice el juguete rabioso que algunas veces, en la noche, hay rostros de doncellas que hieren con espadas de dulzura. Nos alejamos, y el alma nos queda entenebrecida y sola, como despues de una fiesta.

Hoy busco un refugio en la exposición publica de mis miserias, se que no puedo obligar al corazon a sentir, pero puedo obligarme a no volver.

PD: No te guardo rencor, pero ya no te amo.

Lepidópteros.


Una árbol, un conjunto de formas variadas, la perfecta simetría que describen cada una de sus hojas en contraste con las asimétricas rutas que trazan cada una de las ramas que lo conforman, en busca de luz, en busca de vida.

En una de sus ramas más jóvenes, pues son las más cercanas al tronco, se aloja un capullo buscando la protección adecuada para poder terminar su transformación. Después de un periodo en que sufre grandes cambios metabólicos y morfológicos surge desde el capullo una mariposa, una de las tantas criaturas mágicas que pueblan este mundo.

En sus primeros minutos de vida, intenta asimilar los cambios de su cuerpo, de ser una oruga (un gusano) a tener cuatro alas y seis patas, no debe ser nada fácil sin un equipo de sicólogos.

Después de entender un poco de que se trata el juego, un poco obligada por el viento y otro poco por el hambre, emprende la aventura en busca del delicioso néctar que le proveen las flores. A todo esto, la mariposa, ignora que el tiempo corre en su contra, su vida se apagara en menos de un día. Pero ignorando estas cuestiones desperdicia tiempo, librando batallas en vano contra el viento y reposando de vez en vez para descansar. A veces el destino les concede la oportunidad de conocer el sexo y dejar descendientes, como único testimonio de su paso por el mundo.

Pero nada puede torcer el destino y junto con el atardecer se apaga la vida de la mariposa.

Todo esto sucede en un solo día de vida para un hombre, en una vida entera para una mariposa. ¿Pero cuantos minutos o segundos de vida serán para el árbol?

Tenemos conciencia desde hace un tiempo de la relatividad del tiempo, pero yo me pregunto.

¿El tiempo, tendrá la perfección simétrica de las hojas o la turbia asimetría de las ramas?

Causalidades


No es una casualidad, hoy se cumplen 30 años de este error y quizás esto es simplemente un daño colateral.
No es pura coincidencia que el cuento con que abro juego tenga como argumento la vejez.
En ningún momento me advirtieron de que se trataba todo esto de la vida, conozco muy poca gente que tiene en claro las reglas de juego y de lo poco que aprendí me sirve para refutar ciertas creencias. La vida no es maravillosa, no es agradable darse cuenta que uno no esta creciendo, simplemente envejecemos y lo único que tenemos asegurado es el fin. Los hechos de la vida no merecen revancha, esto es efímero y perdemos demasiado tiempo buscando ganar tiempo, buscando segundas oportunidades, perdiendo oportunidades reales, imaginando falsas oportunidades.
Solo basta imaginar el final, de aquí en mas se que va a pasar (hasta cierto punto). Pueden variar ciertos hechos como la salud, la fortuna o los amores. Van a suceder los años hasta llegar a estar nuevamente cara a cara con la muerte, y en el lugar que ocupaba el miedo, ahora reina la curiosidad.

Il giorno non restituto


El día no restituido
[Il giorno non restituto] Giovanni Papini

Conozco muchas viejas y hermosas princesas, pero solamente a aquellas que son tan pobres que apenas tienen una pequeña sirvienta vestida de negro y que están reducidas a vivir en alguna degradada villa toscana, una de esas escondidas villas donde dos cipreses polvorientos montan guardia junto a un portal de rejas murado. Si encuentran alguna en el salón de una condesa viuda y fuera de moda llámenla Alteza y háblenle en francés, ese francés internacional, clásico, incoloro que pueden aprender en los Contes Moraux del abate Marmontel; el francés, en fin, de las gens de qualitéi. Mis princesas responderán casi siempre y luego que hayan penetrado en sus pobres almas -pequeñas y llenas de polvo y de quincallería, como oratorios de fines del siglo XVII-, se darán cuenta de que la vida puede ser aceptada y que nuestra madre no ha sido tan necia como parecía poniéndonos en el mundo.

¡Qué secretos extraordinarios me han susurrado mis hermosas y viejas princesas! Ellas adoran los polvos faciales pero quizás todavía más la conversación y, aunque todas sean alemanas -una sola es rusa, pero por azar-, su delicioso francés ancien régime algunas veces me regala emociones de ningún modo ordinarias, y en ciertos momentos mi corazón se conmueve y siento casi ganas -lo confieso- de llorar como un estúpido enamorado.

Una noche, no demasiado tarde, en el salón de una villa toscana, sentado sobre un sillón de estilo Imperio ante la mesa donde me habían ofrecido un té excesivamente aguado, yo callaba junto a la más vieja y la más bella de mis princesas.

Vestida de negro, su rostro estaba rodeado de un velo negro y sus cabellos, que yo sabía blancos y siempre algo rizados, se hallaban cubiertos por un sombrero negro. Parecía que a su alrededor flotase como una aureola de oscuridad. Esto me agradaba y me esforzaba en creer que aquella mujer fuera solamente una aparición provocada por mi voluntad. El hecho no era difícil porque la habitación se hallaba casi en tinieblas y la única vela encendida iluminaba única y débilmente su rostro empolvado. Todo el resto se confundía con la oscuridad de modo que yo podía creer que tenía ante mi solamente a una cabeza pensil, una cabeza separada del cuerpo y suspendida cerca de mí a un metro del pavimento.

Pero la Princesa comenzó a hablar y toda otra fantasía era imposible en ese momento.

-Ecoutez donc, monsieur -me decía- ce qui m’arriva il y a quarante ans, quand j’étais encore assez jeune pour avoir le droit de paraître folle1.

Y continuó con su grácil voz narrándome una de sus innumerables historias de amor: un general francés se había dedicado a ser actor por amor a ella y había sido asesinado de noche por un payaso borracho.

Pero ya conocía yo ese estilo suyo de imaginación y quería otra cosa mucho más extraña, más lejana, más inverosímil. La Princesa quiso ser gentil hasta el final:

-Me obliga usted -dijo- a narrarle el último secreto que me queda y que ha permanecido siempre secreto, justamente porque es más inverosímil que todos los otros. Pero sé que debo morir dentro de algunos meses, antes de que termine el invierno, y no estoy segura de hallar otro hombre que se interese como usted por las cosas absurdas...

“Este secreto mío empezó cuando tenía veintidós años. En esa época yo era la más graciosa princesa de Viena y todavía no había matado a mi primer marido. Esto ocurrió dos años más tarde, cuando me enamoré de... Pero usted ya conoce la historia. Passons! Sucedió, pues, que cuando llegaba al término de mis veintiún años recibí la visita de un viejo señor, condecorado y afeitado, quien me solicitó una breve entrevista secreta. No bien estuvimos solos, me dijo:

‘Tengo una hija que amo inmensamente y que está muy enferma. Tengo necesidad de volverla a la vida y a la salud y para ello estoy buscando años juveniles para comprar o tomar en préstamo. Si usted quisiera darme uno de sus años se lo devolveré poco a poco, día a día, antes de que termine su vida. Cuando haya cumplido los veintidós años, en vez de pasar al vigésimo tercero usted envejecerá un año y entrará en el vigésimo cuarto. Es usted todavía muy joven y casi ni se dará cuenta del salto, pero yo le devolveré hasta el último de los trescientos sesenta y cinco días, de a dos o tres por vez, y cuando sea vieja podrá recuperar a su voluntad las horas de auténtica juventud, con imprevistos retornos de salud y de belleza. No crea usted que habla con un bromista o con un demonio. Soy simplemente un pobre padre que ha rogado tanto al Señor que le ha sido concedido hacer lo que para los demás es imposible. Con gran trabajo he cosechado ya tres años pero tengo necesidad de tener todavía muchos más. ¡Deme uno de los suyos y no se arrepentirá nunca!’

“En esa época estaba habituada ya a las aventuras curiosas y en el mundo en que vivía nada era considerado imposible. Por lo tanto, consentí en realizar el singular préstamo y pocos días después envejecí un año mas. Casi nadie se dio cuenta y hasta los cuarenta años viví alegremente mi vida sin acudir al año que había dado en depósito y que debía serme restituido. “El viejo señor me había dejado su dirección junto con el contrato y me solicitó que le avisara por lo menos un mes antes acerca del día o la semana en que yo deseara disfrutar de la juventud, prometiéndome que recibiría lo que pidiese en el momento fijado.

“Después de cumplir mis cuarenta años, cuando mi belleza estaba por ajarse, me retiré a uno de los pocos castillos que le habían quedado a mi familia y no fui a Viena más que dos o tres veces por año. Escribía con la debida anticipación a mi deudor y luego participaba de los bailes de la Corte, en los salones de la capital, joven y hermosa como debía ser a los veintitrés años, maravillando a todos los que habían conocido mi belleza en decadencia. ¡Qué curiosas eran las vigilias de mis reapariciones! La noche anterior me adormecía cansada y fanée como siempre y por la mañana me levantaba alegre y ligera como un pájaro que hubiese aprendido a volar hacía poco, y corría a mirarme en el espejo. Las arrugas habían desaparecido, mi cuerpo estaba fresco y suave, los cabellos habían vuelto a ser totalmente rubios y los labios eran rojos, tan rojos que yo misma los habría besado con furor. En Viena los galanteadores se apiñaban a mi alrededor, gritaban maravillas, me acusaban de hechicería y, en el fondo, no entendían nada. Poco antes de vencer el período de juventud que había solicitado, subía a mi carroza y volvía furiosa al castillo, en donde rehusaba recibir a nadie. Una vez un joven conde bohemio que se había enamorado terriblemente de mí durante una de mis visitas a Viena logró entrar, no sé cómo, a mi departamento y estuvo a punto de morir del estupor al ver cuánto me parecía a su adorada pero también cuánto más fea y más vieja era que aquella que lo había embriagado en las calles de Viena.

“Nadie, desde entonces, logró forzar mi voluntaria clausura, interrumpida sólo por la extraña alegría y la profunda melancolía de las raras pausas de juventud en el curso lamentable de mi continua decadencia. ¿Puede imaginarse aquella fantástica vida de largos meses de vejez solitaria separados cada tanto por los fuegos fugitivos de unos pocos días de belleza y de pasión?

“Al principio esos trescientos sesenta y cinco días me parecían inagotables y no imaginaba que pudieran terminar alguna vez. Por eso fui demasiado pródiga con mi reserva y escribí muy a menudo al misterioso Deudor de Vida. Pero éste es un hombre terriblemente exacto. Una vez fui a su casa y vi sus libros de cuentas. Yo no soy la única con la que hizo contratos de ese género y sé que contabiliza muy cuidadosamente la disminución de sus entregas. Vi también a su hija: una palidísima mujer sentada sobre una terraza llena de flores.

“Nunca he podido saber de dónde saca la vida que restituye tan puntualmente, en cuotas de días, pero tengo motivos para creerme que recurre a nuevas deudas. ¿Cuáles serán las mujeres que le han dado los días que me restituye a mí? Quisiera conocer a algunas de ellas pero por más que le haya hecho hábiles preguntas muy a menudo, nunca he tenido la suerte de descubrirlas. Mais, peut être, elles ne seraient pas si étranges que je crois...

“De todos modos ese hombre es extraordinariamente interesante, lo que no le impide hacer bien sus cuentas. Usted no puede imaginar qué espantosa se volvió mi vida cuando me anunció, con la calma de un banquero, que no quedaban a mi disposición sino once días solamente. Durante todo ese año no le escribí y por un momento tuve la tentación de regalárselos y de no atormentarme más. ¿Comprende usted la razón, no es cierto? Cada vez que yo me volvía joven, el momento del despertar era siempre más doloroso porque la diferencia entre mi estado normal y mis veintitrés años se hacía, con la edad, mucho más grande.

“Por otra parte, era imposible resistir. ¿Cómo puede usted pensar que una pobre vieja solitaria rechace cada tanto una jornada o dos o tres de belleza y de amor, de gracia y de alegría? ¡Ser amada por un día, deseada por una hora, feliz por un momento! Vous êtes trop jeune pour comprendre tout mon ravissement!

“Pero los días están por acabarse; mi crédito va a concluir por la eternidad. Piense: ¡me queda solamente un día para disfrutar! Después, seré definitivamente vieja y estaré consagrada a la muerte. ¡Un día de luz y luego la oscuridad para siempre! Medite bien, se lo ruego, en la imprevista tragedia de mi vida. Antes de solicitar este día...

“¿Pero cuándo lo pediré? ¿Qué haré con él? Hace tres años que no vuelvo a ser joven y en Viena casi nadie me recuerda ya y toda mi belleza parecería espectral. Y sin embargo, siento necesidad de un amante, un amante sin escrúpulos y lleno de fuego. Tengo necesidad de que todo mi cuerpo sea acariciado una vez más. Esta cara rugosa se volverá de nuevo fresca y rosada y mis labios darán, por la vez última, la voluptuosidad. ¡Pobres labios, blancos y agrietados! ¡Todavía quieren ser por un día más rojos y cálidos, por un solo día, para un último amante, para una última boca!

“Pero no llego a decidirme. No tengo el valor para gastar la última monedita de verdadera vida que me queda y no sé cómo hacerlo y tengo un loco deseo de gastarla...”

¡Pobre y querida Princesa! Unos momentos antes había levantado su velo y las lágrimas abrieron surcos sutiles en el polvo del rostro. En ese momento, los sollozos, aunque aristocráticamente contenidos, le impidieron continuar. Experimenté entonces un gran deseo de consolar a todo costo a la deliciosa vieja y caí a sus pies -al pie de una princesa arrugada y vestida de negro-, y le dije que la hubiera amado más que cualquier caballero loco y le rogué, con las más dulces palabras, que me concediera a mí, a mí solo, el último día de su bella juventud.

No recuerdo precisamente todo lo que le dije, pero mi actitud y mis palabras la conmovieron profundamente y me prometió, con algunas frases algo teatrales, que sería su último amante, durante un solo día, dentro de un mes. Me dio una cita para cierta fecha en la misma villa y me despedí muy perturbado, luego de haberle besado las magras y blancas manos.

Mientras regresaba a la ciudad, ya de noche, la luna no totalmente llena me miraba insistentemente con aire piadoso, pero pensaba demasiado en la bella Princesa para tomarla en serio. Ese mes fue muy largo, el mes más largo de mi vida. Había prometido a mi futura amante que no la volvería a ver hasta el día fijado y mantuve mi galante compromiso. A pesar de todo, el día llegó y fue el más largo de aquel larguísimo mes. Pero llegó también la noche y luego de haberme elegantemente vestido fui hacia la villa con el corazón estremecido y el paso inseguro.

Vi desde lejos las ventanas iluminadas como no las había visto nunca y al acercarme hallé la puerta de hierro abierta y el balcón lleno de flores. Entré en la residencia y fui introducido en un salón donde ardían todas las antorchas de dos fantásticas arañas.

Me dijeron que esperara y esperé. Nadie venía. Toda la casa estaba silenciosa. Las luces ardían y las flores perfumaban para la soledad. Después de una hora de agitada expectativa, no pude contenerme y pasé al comedor. Sobre la mesa estaban preparados dos cubiertos y flores y frutas en gran cantidad. Pasé a un pequeño salón, suavemente iluminado y desierto. Finalmente llegué a una puerta que yo sabía era la del dormitorio de la Princesa. Di dos o tres golpes, pero no tuve respuesta. Entonces me hice de coraje pensando que un amante puede olvidar la etiqueta y abrí la puerta, deteniéndome en el umbral.

La habitación estaba llena de suntuosos vestidos tirados por todas partes como en el furor de un saqueo. Cuatro candelabros esparcían alrededor una luz alegre. La Princesa estaba echada en un sillón frente al espejo, ataviada con uno de los más espléndidos vestidos que yo jamás viera.

La llamé y no contestó.

Me acerqué, la toqué y no hizo el menor movimiento. Me di cuenta entonces de que su rostro estaba como siempre lo había visto, pequeño y blanco y algo más triste que de costumbre y un poco asustado. Posé una mano sobre su boca y no sentí respiración alguna; la coloqué sobre su pecho y no sentí ningún latido.

La pobre Princesa estaba muerta; había muerto dulcemente de improviso mientras acechaba ante el espejo el retorno de su belleza. Una carta que hallé en el piso, junto a ella, me explicó el misterio de su inesperado fin. Contenía unas pocas líneas de escritura vertical y marcial, y decía:

“Gentil Princesa:

Me duele sinceramente no poder restituirle el último día de juventud que le debo. No logro ya encontrar mujeres lo suficientemente inteligentes para creer en mi increíble promesa y mi hija se halla en peligro. Realizaré todavía nuevas tentativas y le comunicaré los resultados, porque es mi más vivo deseo satisfacerla hasta lo último. Considéreme, ilustre Princesa, su devotísimo...”

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1. En francés en el original: “Escuche, pues, señor, lo que me ocurrió hace cuarenta años, cuando yo era todavía demasiado joven para tener el derecho de parecer loca”.